Realizamos una comparativa entre focos fresnel LED y focos fresnel Tungsteno.
Los focos Fresnel son luces de uso profesional en cine, televisión y teatro que producen un haz de luz suave y controlable. La diferencia principal entre las versiones LED y las de tungsteno radica en su tecnología de emisión de luz, lo que afecta directamente su rendimiento, costo y usabilidad.
Fresnel LED
Los fresnel LED usan diodos semiconductores para generar luz. Son la tecnología más moderna y se han convertido en el estándar de la industria.
- Eficiencia: Consumen hasta un 90% menos de energía. Esto se traduce en menor gasto eléctrico, la posibilidad de usarlos con baterías y la reducción de la carga en los sistemas de alimentación de un set.
- Generación de calor: Emiten muy poco calor, lo que hace el ambiente de trabajo más cómodo y seguro para los equipos y el talento.
- Temperatura de color: La mayoría de los modelos son bi-color, permitiendo ajustar la temperatura de color desde un tono cálido (3200K) hasta uno frío (5600K) sin necesidad de filtros.
- Vida útil: El chip LED tiene una vida útil extremadamente larga, de decenas de miles de horas, lo que reduce drásticamente los costos y la frecuencia de reemplazo de las bombillas.
- Control: Tienen un dimmer integrado que permite regular la intensidad de 0 a 100% de manera suave y precisa sin alterar la temperatura de color.
Fresnel Tungsteno
Los fresnel de tungsteno usan un filamento que se calienta para producir luz, similar a una bombilla incandescente tradicional. Durante décadas fueron el estándar.
- Eficiencia: Son muy ineficientes energéticamente, ya que la mayor parte de la energía se convierte en calor.
- Generación de calor: Producen una gran cantidad de calor. Requieren una manipulación cuidadosa para evitar quemaduras y hacen que el set de grabación sea muy caluroso.
- Temperatura de color: Su temperatura de color es fija en 3200K (luz cálida). Para cambiarla a un tono más frío se necesitan filtros (geles) externos, lo que reduce la potencia de la luz.
- Vida útil: Las bombillas de tungsteno tienen una vida útil muy corta, de solo unas pocas cientos de horas. Son frágiles y deben ser reemplazadas con frecuencia.
- Calidad de luz: Su luz es considerada de una calidad excepcional con un índice de reproducción cromática (CRI) de 100, lo que garantiza una fidelidad de color perfecta.
- Control: Requieren un dimmer externo. Al bajar la intensidad, la luz se vuelve más cálida (un “dimming” al rojo), lo que puede ser un efecto deseado, pero también una limitación.
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